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Detroit Classic Gallery presentó Gaia 77: techno, distopía y comunidad

Detroit Classic Gallery es, desde hace años, uno de los sellos más sólidos e interesantes de la música electrónica argentina. Fundado por Sol Ortega y el dúo E110101, integrado por Juan Ignacio Chiri y Guido Gabriel Sartoris, DCG construyó una identidad muy clara: una estética que dialoga con el cómic, con algo de V de Vendetta, sucia y opresiva, atravesada por las reminiscencias del género que más abrazan: el Detroit Techno.

Ese universo visual y sonoro podría describirse como un cómic distópico, urbano y profundamente atmosférico, más cercano a la crónica social que a la aventura clásica. No es un mundo donde “pasan cosas” en términos épicos: todo está más bien detenido, estancado. El tono es existencial y político, con ecos de cyberpunk pero sin el glamour tecnológico. Acá el futuro aparece degradado, cotidiano, peligrosamente cercano. No hay héroes evidentes, solo sujetos sobreviviendo en los márgenes.

Ayer, en Artlab, Detroit Classic Gallery presentó Gaia 77, uno de los proyectos que Sol Ortega, Chiri y Sartoris comenzaron a imaginar durante el período de desolación que significó la pandemia. Se trata de un largometraje dirigido por Martín Loewenthal, que propone una experiencia inmersiva: seguimos a Gaia desde su propia mirada, acompañándola en el recorrido de una fiesta a la que ingresa a través de unos lentes de realidad virtual.

En esa fiesta, todos parecen saber que las instituciones oprimen y que la alienación es parte del paisaje. Aun así, entran: es el espacio donde pueden ser quienes desean ser, aunque sea por un rato. Gaia está confundida, hace preguntas, busca respuestas. Pero nadie contesta del todo. Las preguntas incomodan. Nadie sabe si hablar de más puede tener consecuencias. La película retrata con precisión un clima de desconfianza absoluta, donde cualquiera puede ser un infiltrado.

En paralelo, Sol Ortega y E110101 (Chiri y Guido Sartoris) ejecutan un live set que forma parte del propio film. La música es contundente: un techno frío, cuadrado y preciso, pero con un groove constante que sostiene la tensión. El sonido no acompaña la imagen; la empuja, la incómoda, la vuelve más real.

La producción de Gaia 77 estuvo a cargo de Denise Paini y Matías Bitz, y es también un reflejo del espíritu colectivo que define al sello. Ver la obra finalmente materializada, después de cinco años de haber sido concebida, fue profundamente emotivo. Para quienes descubrimos Detroit Classic Gallery en plena cuarentena y fuimos acompañados por su material en ese contexto, la experiencia tuvo algo de redescubrimiento: como desempolvar un pequeño tesoro que estuvo esperando el momento adecuado para aparecer.

Antes de la proyección, el equipo completo compartió una charla donde se presentó la idea detrás del proyecto y se agradeció especialmente a la comunidad de DCG, que sostuvo Gaia 77 desde el inicio. El film fue financiado a través de donaciones y del trabajo colectivo con amigxs, algo que hoy se vuelve casi un gesto político.

Ver un proyecto nacido en tiempos de aislamiento, pensado desde la soledad y la incertidumbre que trajo el COVID-19, proyectado en comunidad, con sonido hi-fi y los cuerpos presentes, convirtió la noche en Artlab en una experiencia recontra necesaria para la comunidad DCG.

Articulo x Julia Bartolini