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Ultra 2026 x Datita.ba

El 14 y 15 de febrero se llevó a cabo la sexta edición del Ultra Music Festival en Buenos Aires y por primera vez me sentí muy cómoda en una fiesta modo festival. La vuelta al icónico Parque de la Ciudad le recordó a los fans de Ultra porque es uno de los festivales más queridos de la música electrónica global. A lo largo de los dos días, el talento, la producción y el arte hicieron una jornada que no creo que olvidemos.

No les voy a mentir, no soy una chica festival, siempre he encontrado esas experiencias muy cansadoras y no tan fructíferas: los slots cortos no permiten conocer en profundidad al artista, las distancias entre escenarios son largas así qué siempre te perdes el inicio del show, los baños están lejos, y los sonidos por ahí se solapan. Pero en esta edición me dejaron boquiabierta.

El día uno tuvo como plato fuerte el techno, el industrial y el hard, en el escenario Resistance 2 (les adelanto: no me moví mucho de ahí). Como siempre, el dúo de Milena Adamis y Dist fue explosivo: ella, una reina del techno; él, con esa capacidad de hacerte bailar sin esfuerzo. Abrieron el stage con potencia y solidez.

JXXXO me parece un productor increíble, con muchísimo groove y sets que te envuelven. Klangkuenstler apostó por un hard techno que disfruté mucho. Patrick Mason tiene una energía arrolladora: su forma de bailar y su carisma hacen fiesta por sí solos. Quizás su música no sea mi favorita, pero sabe perfectamente cómo encender al público.

Indira Paganotto, con su impronta cercana al psytrance, fue un flash total. Cerré la noche viendo al dúo argentino Peces Raros en el Park: sensibles, atmosféricos, con esas texturas medio poperas que te abrazan después de tanta intensidad.

El día dos tuvo nombres increíbles. No me corrí del stage Resistance, estaba atornillada al piso. Empecé con Victoria Engel b2b Nicolas Taboada, talento nacional de primera y me incentivaron a ver más argentinos y argentinas, así que me fui a la carpa de Thonet & Vander. Tenía una ubicación privilegiada justo abajo de la torre del Parque, con una carpa, unas mesas y un sonido espectacular.

Volví a Resistance para empezar una seguidilla potente. La primera fue Anfisa Letyago que tiene ese aire de ser la cara moderna del techno groovero global. Su música pone mucho énfasis en las percusiones y ritmos bailables. Seguimos con Enrico Sangiuliano, me pareció un set muy festivalero, muchas bajadas con vocales y explotadas seguidas. No me encantó, pero a la gente sí, y eso es lo importante. Me pongo de píe para Richie Hawtin, es el arquitecto del sonido que entendemos hoy como techno, en su set primo el minimalismo. Construyó un ambiente sonoro increíble, con la cuota justa de baile, hipnosis y trance. Finalmente, Charlotte De Witte entregó el cierre que el festival pedía: un despliegue de himnos de KNTXT que le dieron a la gente ese último 'push' de energía antes de irse a casa.

Me fui del Parque de la Ciudad con las piernas cansadas pero muy contenta. Esta sexta edición de Ultra Buenos Aires demostró que cada año se puede ser mejor. Me encantaría que los slots sean un poquito más largos y que los artistas nacionales estén en stages más grandes. Aun así, las vibras generales eran increíbles, mucho respeto por los y las artistas, por el espacio personal y por el ambiente. Y agradecer a Thonet & Vander por invitarme a ser parte de este evento mundial.

Nota x Julia Bartolini