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Yaeltex V3: pantallas para dejar de mirar pantallas

La primera vez que escribí sobre Yaeltex, la marca argentina que fabrica a mano controladores MIDI, dije que sus controladores se parecían a un tablero de arcade: luces, perillas, botones, esa cosa casi involuntaria de querer tocarlos aunque no sepas para qué sirven. En esa nota el V3 era apenas un “pronto”. Ya está acá, y el arcade ahora tiene pantallas.

Podría parecer el clásico lanzamiento con una función nueva, pero lo que cambió es lo que no se ve. “El desarrollo de V3 conllevó un rediseño completo del cerebro de nuestro sistema: el Kilomux”, explica Mateo Ferley Yael, cofundador de la marca. “Reconstruimos el cerebro de todo nuestro sistema para crear un Kilomux V3 que nos deje jugar más libremente en los próximos 5 años. Se vienen más cositas.”

Lo interesante es lo que hicieron con quienes ya tenían un Yaeltex. En un mercado que te vende el próximo modelo antes de que termines de pagar el anterior, acá el cerebro nuevo se puede instalar en el aparato viejo. “Siempre decimos que nos gusta pensar en un Yaeltex como un dispositivo que pueda ser útil y vigente por décadas”, dice Mateo. “Quienes quieran ‘upgradear’ sus controladores V2 a V3 pueden comprarse el ‘Cerebrito’ Kilomux V3 y reemplazarlo usando solo un destornillador.”

Ahora sí, las pantallas. Eran lo más pedido desde el V2, y hay una imagen que explica por qué: el artista tocando en vivo y mirando de reojo la notebook, como quien chequea el celular en una cena. “Suena redundante, pero la mayoría quiere pantallas… para dejar de ver otras”, cuenta Mateo. “¿Qué canales están sonando? ¿Qué parámetro está en qué estado? ¿Por qué no suena tal canal? Para ver eso en realidad alcanza con mucho menos que una pantalla de 14 pulgadas que además está lejos del dispositivo o instrumento en uso.”

Entonces la información baja al instrumento: vúmetros, nombres de parámetros, tiempo, mensajes. Y la pantalla reacciona. “Su estado ‘por defecto’ podría ser mostrar el vúmetro de cierto canal, pero en caso de que se gire cierta perilla, mostrar momentáneamente el parámetro o instrumento que esa perilla controla.” El controlador deja de ser algo que solo te escucha y empieza a contestarte.

Conseguirlo fue otra historia. “Es nuestro módulo más pequeño, pero electrónica y mecánicamente uno de los más complejos”, dice. En 17,5 por 8,75 milímetros tenían que entrar la pantalla, la placa y el marco, sin romper su regla de que todo se pueda desarmar y reparar. “Nos gusta hacer hardware grande en general, así que es la primera vez que tuvimos tal desafío de miniaturización.” La otra mitad del problema era invisible: “Tuvimos que lograr una solución que sea útil para una cantidad inmensa de casos de uso posibles, y que a su vez logre ser intuitiva y fácil de usar para nuestros usuarios, que muchas veces tienen conocimiento técnico y otras no tanto.”

Se pueden poner hasta dieciséis pantallas en cualquier parte del controlador, y ya hay quien lo tomó literal. Richie Hawtin (mi país, mi país!, otra vez) diseñó varios controladores con pantallas, entre ellos “un secuenciador/drum machine con 16 pantallas en formato vertical que aún no sabemos cómo piensa implementar, pero estamos ansiosos de ver”. Esa es la gracia de lo modular: lo terminan de inventar otros. “Las pantallas van a crecer hacia donde nuestra comunidad necesite”, dice Mateo. “Mi objetivo personal es verlas corriendo Doom o Tetris. ¿Podrán?”

La customización ahora también empieza antes: se puede configurar el controlador mientras se está fabricando. “Tenemos clientes muy manija”, dice. “Los artistas que usan Yaeltex suelen preparar sus sets durante meses. También creemos que sirve para ir apropiándose: si bien en el taller nosotros estamos materializando, ya es tuyo.”

A eso se suman un crossfader para DJs y VJs y un gabinete alargado de lenga, que salió de escuchar lo que venían pidiendo. “Uno de los que más nos pedían eran alargados, tanto para usar entre el teclado de la compu y el monitor en un estudio, como para incorporar entre medio de sus CDJ y mixer en una situación de cabina.” Los primeros prototipos funcionales los hicieron con Hawtin y con Carmine Conte (Tale of Us, MRAK).

Queda la pregunta más actual: si hoy cualquiera puede hacerse un programa, ¿para qué un aparato? Mateo ve lo contrario. “En los tiempos que corren, la vorágine del vibe-coding de todo tipo de programas creativos, tenemos la sensación (y la demanda) de llevar al hardware estas creaciones para conectar con esas interfaces de manera más lúdica e intuitiva.”

El sueño, dice, ya lo cumplieron. “Ver a una persona usar un controlador diseñado por sí misma y que se convierta en un instrumento que puede usar con los ojos cerrados para ahondar en su viaje creativo único e irrepetible es un sueño cumplido. Sea frente a 5, 100 o 70 mil personas, nuestra tecnología está en todo el mundo, siendo una herramienta de armonía entre humanos y máquinas.”

En mi primera nota me di el lujo de decir que un Yaeltex es una máquina muy bella. Lo sostengo. La diferencia es que ahora la máquina también te cuenta qué está pasando.

Entrevista x Julia Bartolini

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